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14 enero 2007

Mokele-Mbembe

Tras la pista del Ultimo Dinosaurio

CRIPTOZOOLOGIA
E
ncontrar un dinosaurio vivo en la actualidad --- al margen de los dominios de la criptozologia--- es algo que solo puede suceder en las películas de ciencia ficción, y aunque el mundo del celuloide revive cada vez con mayor realismo a los gigantes extinguidos de la evolución, lo cierto es que los registros fósiles son los únicos elementos reales con los que contamos para conocer a los antiguos reyes del planeta. No obstante, y a pesar de chocar frontalmente contra los pilares mas básicos de la paleontología, desde hace mas de 50 años, diversos criptozologos proponen que en los dominios de la republica de Congo y sus alrededores pueden haber sobrevivido ejemplares de una extraña criatura que, según os testigos, guarda un enorme parecido con los extintos dinosaurios. Los nativos los conocen entre otros nombres por Mokele-Mbembe, que significa el que bloquea los ríos. Según todos los indicios, es posible que la primera referencia escrita a nuestro protagonista se la debamos al misionero francés Lievain Bonaventure, quien escribió una historia natural de la cuenca del Congo en la que comenta como pudo observar unas enormes huellas procedentes de un animal desconocido, huellas de casi un metro de longitud en las que nítidamente destacaban las garras hundidas en la tierra. Esto ocurría en 1776, pero no fue hasta el siglo XX cuando llegaron los relatos mas fidedignos y alguna que otra prueba circunstancial sobre la existencia de una fauna poco habitual en las regiones pantanosas africanas. En 1909, el teniente Paul Gratz conoció relatos sobre una criatura que habitaba en el lago Bangweulu, en Zambia, con un aspecto bastante parecido al de un cocodrilo y con fuertes garras en sus dedos, del que incluso un grupo de nativos conservaba algunos trozos de piel que llego a ver. Tal y como narraban los indígenas, en el lago ya no habitaban los hipopótamos debido a los hábitos depredadores de la bestia, a la que denominaban Nsanga. También por esas mismas fechas el naturalista Cark Hagenbeck publico su autobiografía incluyendo algunas referencias a un monstruo grande, medio elefante, medio dragón que vivió en los pantanos del Congo, tal y como le reseñaron insistentemente diversos colegas y aventureros. En 1913 el capitán alemán Freiherr Von Stein exploro el Camerún y el Congo aportando la descripción popular y detallada del Mokele-Mbembe tras toparse con un sendero que los nativos identificaron como hecho por el animal. Se dice que el animal tiene la piel lisa, y de un color gris pardusco –escribe Stein-, con un tamaño entre el de un elefante y un hipopótamo. Dicen que tiene un cuello largo y flexible, y un solo diente, pero muy largo, que algunos piensan es un cuerno. Tiene una cola larga y musculosa como la de un caimán, y sale de los ríos donde habita a buscar alimento; dicen que solo come verdura. En 1980 el herpetólogo James H. Powell junto al biólogo de la universidad de Chicago, Roy P. Mackal, realizo una nueva expedición que les permitió asegurar que el hábitat del Mokele podía estar en las zonas pantanosas del lago Likouala y el lago Tele, estableciendo que el tamaño de la criatura oscilaría entre los 4.5 a 9 metros, con un color rojizo e incluso una cresta en la cabeza. El testimonio mas interesante de cuantos recogieron aludía a la captura en el lago Tele de uno de estos animales en el año 1959 por parte de los nativos, que, tal y como recordaba el pigmeo Pascal Moteka, fue atrapado gracias a una barrera de estacas, muriendo posteriormente todos aquellos que comieron su carne durante la celebración del acontecimiento. Un año después, en 1981, Mackal se hizo acompañar en otra nueva campaña por varios especialistas mas, entre ellos el zoólogo congoleño Marcellin Agnagna, logrando encontrar un camino en la vegetación, hecho supuestamente por el animal, y algunas huellas, además de haber escuchado al animal e incluso haberlo visto sumergirse en el agua. Una vez mas, el parecido del animal con un pequeño dinosaurio volvió a hacerse evidente. Agnagna regreso en busca del Mokele en 1983, en una expedición, que según su testimonio, le permitió estar a pocos metros de la criatura durante 20 minutos . Confirmo la mayor parte de los detalles ofrecidos por los nativos pigmeos, y aunque disponía de una pequeña cámara con la que filmaba la escena, la misma no sirvió de nada al estar tapado accidentalmente el objetivo con su gorra. Con todo, y a pesar de las numerosas expediciones, algunos moldes de huellas y ciertas fotografías y filmaciones de dudosa calidad, como la realizada en 1992 por un equipo de televisión japonés sobre el lago Tele en la que se observa una estela y 2 protuberancias sobre el agua, lo único cierto parece ser precisamente la existencia real de una criatura de nombre Mokele-Mbembe, aunque de momento no se pueda asegurar si se trata de alguna especie desconocida de hipopótamo o rinoceronte. Quizá los nativos tengan razón en sus descripciones y estemos ante un dinosaurio, aunque eso desafié a los pilares mas elementales de la ciencia.

2 comentarios:

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