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18 enero 2007

El Mono Blanco


RELATOS DE ULTRATUMBA 
Cuando era niño recuerdo muy bien que en vacaciones solíamos ir al rancho donde nació mi padre, ese lugar es conocido como “La Calera” y pertenece al municipio de Tocumbo, Michoacán.  Bien recuerdo que mi tío Reynaldo nos contaba historias de terror que eran realmente espeluznantes, sin embargo existe una en especial que hasta hoy en día hace que se me pongan los vellos de punta. 

Mi tío nos contaba que en ese lugar se aparecía un “mono blanco”, y no era precisamente un chango... ósea no, era un fantasma, un bulto blanco que volaba desapareciéndose entre las casas y las cercas de los corrales, varios habitantes de ese lugar comentan haberlo visto desvanecerse entre los matorrales en más de algún momento. Nos relataba que en una ocasión lo vieron unas maestras, después mi abuelo y muchas personas más también. Nosotros muertos de miedo nos encantaba escuchar una y otra vez los mismos relatos y las mismas travesuras de este fantasma que al parecer se “divertía” espantando a propios y extraños. 

Cuenta Reynaldo que fue en una fría y obscura noche cuando a la corta edad de ocho o diez años tuvo su propia experiencia con este ser, se dirigía a darle agua a los marranos a los corrales en el momento que a una distancia de aproximadamente 100 metros pudo ver como una sombra blanquecina bajaba del cerro, mi tío pensó que se trataba de un vecino que vendría a caballo y fue entonces cuando se le ocurrió que podría tener un “aventón”. Sin embargo conforme esa forma se fue acercando pudo observar como esa silueta blancuzca no era otra cosa más que… “el mono blanco”. 

Panorámica de "La Calera".

Postal de "La Calera".

Aterrado y al borde del llanto Reynaldo corrió y corrió hasta llegar a su casa, él recordaba bien que esa “ánima o espíritu” lo siguió por un breve instante, esta experiencia paranormal le origino un fuerte trauma emocional durando meses sin poder siquiera conciliar el sueño. Mi tío nos decía que en ese momento pudo apreciarlo con detenimiento, que su cabeza se encontraba encorvada, sus manos colgaban como si fuera un muerto, que de las rodillas hacia abajo no tenía pies, ósea nada y por si eso no fuera aterrador este ser además… levitaba. 

Sin lugar a dudas este es uno de los relatos de terror que más impacto genero en mi por su desarrollo y el vínculo familiar que tengo con quien vivió esta experiencia. Espero y les haya gustado esta memoria. Han pasado ya muchos años, recuerdo con mucho cariño y nostalgia todas esas historias de ultratumba con las que crecí cuando niño, añoro la unión familiar que existía en aquella época. Ahora ya casi nadie se reúne a platicar como antaño, hoy todo mundo se encuentra ocupado en sus celulares y al pendiente de sus redes sociales. 

Rafael, 38 años / Agua Prieta, Sonora. México

1 comentario:

Anónimo dijo...

que buena historia :)