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21 noviembre 2007

Grafología

Por: Pilar López Bernués
Colaboradora en Barcelona, España

ARTICULOS ENIGMATICOS
Dicen que “los ojos son el espejo del alma” y no creo que nadie lo ponga en duda, pero si en algún momento nuestra alma está “desnuda” es cuando cogemos bolígrafo y papel y escribimos en una cuartilla... La grafología es una ciencia muy amplia que difícilmente se puede sintetizar en un artículo, pero sí es posible mostrar algunas pinceladas, especialmente si nos dirigimos a la firma. Por descontado, un buen estudio grafológico tiene en cuenta la totalidad del texto, su orientación en el papel, la distancia hasta los bordes, el lugar en el que se firma etc. Pero esa firma en si misma, aunque de forma mucho más simple, ya dice mucho del autor. Veamos algunos ejemplos:

FIRMA ASCENDENTE O DESCENDENTE.

Puesto que la parte superior se relaciona con el intelecto, el espíritu y el afán de superación, una firma ascendente muestra a una persona positiva en ese sentido. Si es descendente, premiarían en ella valores más materiales, oscuros o hasta depresivos.
Otro aspecto a tener en cuenta es la desviación izquierda-derecha (Mundo interior y mundo exterior, respectivamente)

NOMBRE-APELLIDOS

Se relaciona el nombre propio con la familia o lo íntimo mientras que los apellidos mostrarían el mundo exterior-social. Firmar sólo con el nombre, sólo con el apellido, con ambos, reduciendo el primero a una inicial etc. son matices en ese sentido: Importancia de la familia, de la sociedad y/o trabajo.

FIRMA LEGIBLE – ILEGIBLE.

La persona que está segura de su camino, de sus ideas y no le importa que los demás lo reconozcan suele firmar de forma legible (La firma de Einstein no podía ser más simple: A. Einstein, y sin rúbrica) Escribir de manera ilegible, o rubricar en lugar de apuntar el nombre es un tipo de firma que, aunque se corresponde con muchas personas de éxito, denota una íntima inseguridad o deseos de no desvelar el propio Yo.

SITUAR EL APELLIDO DEBAJO DEL NOMBRE.

Este tipo de firma es corriente entre personas con algún tipo de defecto físico no superado.

RÚBRICA GRANDE, PEQUEÑA, ENMARAÑADA, AUSENCIA DE ELLA.

La rúbrica tachando el nombre, por ejemplo, es un signo de debilidad o de ocultación. Cuando se compone de dos líneas paralelas entre las que se escribe el nombre denota que el sujeto, aunque inteligente, suele vivir bajo las pautas que le marca otra persona. De nuevo, hay que ver si la desviación es ascendente, descendente, equilibrada... Esos campos son los mismos y tienen el mismo significado apuntado antes: predominio espiritual, material, etc.
Convertir la inicial en rúbrica es otro aspecto a tener en cuenta: Las letras iniciales corresponden al YO, mientras que el resto de signos se comparan con la sociedad. La proporción o desproporción entre ambas permiten ver si el individuo es tolerante o comprensivo con los demás, si es tremendamente egocéntrico etc. En este sentido, es curiosa la rúbrica denominada “boca del lobo” en el que la letra inicial parece comerse literalmente al resto de los signos. Ahí tenemos a un sujeto agresivo y bastante intolerante con sus congéneres.
Poner en la rúbrica unas “ (comillas) denota cierta teatralidad en la manera de actuar. Y terminarla en un punto es señal de decisiones rápidas, apresuradas y poco meditadas (en casos extremos, personas que firman con un . se han suicidado)
Tipos de rúbricas hay infinidad, pero los campos a tener en cuenta son los cuatro mencionados: izquierda-derecha-arriba-abajo. Con esa base, ya se puede empezar a vislumbrar algo.
Por último, la firma sin rúbrica suele denotar elegancia, sencillez e inteligencia.

LETRAS DE MAYOR A MENOR O DE MENOR A MAYOR.

Personas de espíritu crítico suelen firmar disminuyendo el tamaño de las letras, que pueden llegar a ser muy pequeñas, como si se clavaran. Por el contrario, irlas haciendo progresivamente grandes denota carácter franco, abierto y espontáneo.

CONCLUSIONES.

Sólo se han mostrado pequeñas pinceladas de una ciencia demasiado extensa para tratar en un artículo. A grandes rasgos, podríamos decir que firmas enmarañadas muestran espíritus confusos o deseosos de confundir mientras que las simples y legibles corresponden a personas que no se ocultan y que conocen bien su camino. Por lo general, cuánto más inteligente es una persona más simple es su firma.
Me contaron en una ocasión que un eminente grafólogo ni siquiera necesitaba ver un escrito para analizar a un sujeto, se limitaba a hacerle llenar con líneas verticales una cuartilla y eso le bastaba.

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