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21 agosto 2007

¿Por què nos gusta la sangre?


Por: Pilar López Bernués
Corresponsal de Enigma 900
en Barcelona, España

ARTICULOS ENIGMATICOS
En un blog de enigmas y misterios, quizá este artículo choque un poco... Pero si existe un mundo por descubrir ese es, sin duda, nuestro propio yo. Psiquiatras y psicólogos, con mayor o menor acierto, se acercan levemente a la mente humana, pero sólo se acercan. Sigue siendo la Gran desconocida.

Podría referirme aquí a la violencia gratuita, a la agresividad que subyace en todos nosotros y que puede destapar de golpe un simple incidente. También podría mencionar las incontables guerras, el terrorismo, los asesinos en serie, los rituales satánicos, la violencia de género y hasta eso tan “normal” que hacemos todos: mirar morbosamente un accidente de tráfico.

La relación sería inacabable, por ello voy a centrarme en algo que a mí no me cabe en la cabeza en pleno siglo XXI, que me parece bochornoso, tercermundista y propio de carniceros: Las corridas de toros y determinadas fiestas patronales. A lo largo de le geografía española se van celebrando fiestas populares, especialmente en verano. Cada pueblo, por pequeño que sea, suele tener unos días suyos, generalmente coincidentes con la onomástica de algún santo (su patrón) o alguna virgen. Muchas de esas fiestas consisten en bailes, actuaciones, meriendas populares... ¡lo que ha de ser una fiesta, vamos!.

Pero en algunos lugares la diversión consiste en decapitar a un gallo colgado cabeza abajo y atado por las patas, en tirar a una cabra desde un campanario o, como en el pueblo de Coria, en lanzar dardos contra un toro hasta matarlo, dardos que le impactan en ojos, testículos, hocico... Estos son sólo unos pocos ejemplos. La lista también sería interminable. Y lo más increíble es que esas carnicerías van destinadas al “santo de turno”.

No puedo comprender que una sociedad que se llama a sí misma civilizada sea capaz de disfrutar con semejantes aberraciones. La excusa de “tradición” no es excusa. Las tradiciones respetables deben respetarse y las tradiciones sanguinarias y absurdas hay que eliminarlas de raíz. ¿Qué enseñanzas pueden transmitir a sus hijos unos padres que los llevan festivamente al espectáculo espeluznante y gratuito de torturar a un animal hasta la muerte?.

Todos los seres humanos poseemos una parte sádica y sangrienta y está en nuestra mano controlarla y no darle salida, pero si alguien eleva esas carnicerías al rango de fiesta-popular, si las justifica, lo único que consigue es disfrazar de normal algo que no lo es. ¿Dónde está la sensibilidad de la gente? Matar para vivir es monstruoso, pero no tenemos opción porque matamos también si comemos plantas, respiramos o tomamos un antibiótico, pero matar por placer y hacer de la muerte y la tortura un espectáculo no tiene nombre.

Y ya que hablamos de fiestas... Las corridas de toros son en España la “Fiesta nacional” para mí, por supuesto, la “Vergüenza nacional”. Me parece inadmisible en una sociedad supuestamente civilizada que cuatro sanguinarios-analfabetos se hagan millonarios matando porque otros sádicos-carniceros paguen para ver matar.
El hecho de que los humanos seamos la especie dominante no nos da derecho a ser déspotas con todo lo demás ¿dónde está escrito eso? Y cuando una persona es capaz de disfrutar con la tortura y la sangre difícilmente sentirá compasión por sus semejantes si llega el caso.

Elevar una barbarie como las corridas de toros al rango de Fiesta nacional sirve para que los sanguinarios desahoguen cómodamente sus más bajos instintos convencidos de que “todo es correcto”. ¡Increíble!
Personalmente, opino que la Fiesta es negativa tanto para los amantes de ella como para los detractores. Para los amantes porque incide directamente en su parte oscura, la tolera, la aplaude, les permite creer que no son sádicos, que su insensibilidad es Arte... (¿Arte? Arte es cualquier cosa bien hecha, de modo que un crimen perfecto también lo es) Pero los que odiamos esas carnicerías solemos quedarnos impasibles cuando cornean a un torero o el toro salta el burladero y los espectadores corren como conejos... La rabia que desata en los no amantes de esa barbarie que la gente pague por verla y disfrute viéndola es tal que anula cualquier tipo de sensibilidad hacia los protagonistas del ruedo, lo que, por supuesto, es también tremendamente negativo.

Una civilización ha de caminar hacia arriba, ha de despertar la ternura y el respeto hacia todo y todos, ha de fomentar los mejores valores, los más auténticos y sabios, los más espirituales. Aprendiendo a ser sensibles con el sufrimiento de otros seres, aunque no sean de nuestra especie, aprenderemos también a serlo con nuestros semejantes. Elevar al rango de “Fiesta nacional” semejante carnicería o justificar como “tradición” lo injustificable difícilmente nos permitirá progresar mucho como seres humanos.
Lo dicho al principio ¿Por qué nos gusta tanto la sangre?.

1 comentario:

Anónimo dijo...

excelente ejemplo,es una pena que seamos asi,felicitaciones por el enfoque.
continuen ya que pocos podremos cambiar este mundo si continuamos constantes,que el todo poderoso ilumine las mentes de los mas animalizados para que se busquen ser llamados humanos demostrando amor a todo lo que se mueve en este mundo fisico y el metafisico.