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13 abril 2007

La Mansiòn Winchester

Por: Pilar López Bernués
Colaboradora de Enigma 900 y Mundo Misterioso
en Barcelona, España.

FANTASMAS
Hola, amigos de Enigma 900. Cuando el pasado domingo ví en televisión el programa “Cuarto Milenio”, dirigido por Iker Jiménez, me quedé de una pieza: Se hablaba de la casa (probablemente) más grande del mundo, nada menos que 160 habitaciones, 10.000 ventanas, 7 pisos. La historia de cómo y por qué fue construída es increíble... (no os la perdáis).
Estamos en el siglo XIX. Samuel Winchester inventó el rifle de repetición que lleva su nombre y todos hemos visto en películas de cow-boys.
Se casó con Sara, una mujer muy agraciada, y tuvieron una hija. Su fortuna iba en aumento día a día a causa de la gran acogida que tuvo su invento y, en poco tiempo, el matrimonio se hizo millonario mientras sus rifles mataban indios, intervenían en reyertas etc.
Muy pronto, la desgracia se ciñó sobre ellos cuando la niña murió en extrañas circunstancias, a la que siguió la muerte de su padre, el inventor Samuel Winchester.
Sara, que era una mujer muy interesada en el espiritismo en una época en que éste estaba en auge, buscó a un medium para contactar con su marido fallecido. Desde la muerte de aquel, la casa parecía encantada: Ruidos, golpes, extraños susurros... etc.
A través de ese medium, supuestamente su marido le dijo que las desgracias acaecidas en la familia y las extrañas presencias en la casa se debían al mal que habían causado con el invento de los rifles, que los espíritus de los muertos eran los que rondaban por allí y le aconsejó que se fuera hacia el Oeste, buscara un lugar apropiado e hiciera construir una nueva casa, pero que la construcción no debía detenerse para evitar que los entes se aposentaran en ella...
En 1884, Sara Winchester compró unos enormes terrenos en San José (California) e inmediatamente hizo contruir una mansión. De día y de noche se oían los martillos y serruchos, no se descansaba nunca. Incluso una desviación de la línea de tren llegaba hasta la obra para transportar materiales constantemente. Durante los 38 años que vivió Sara (muerta a la edad de 84) la construcción se fue expandiendo a lo alto y ancho 24 horas al día y 365 días al año, dando como resultado 160 habitaciones, 10.000 ventanas, 40 escaleras, montones de chimeneas y... ¡Un baño!.
El resultado de semejante obra es inquietante: Habitaciones dentro de otras habitaciones, escaleras que no conducen a ninguna parte, puertas que dan a la pared y otras que se abren sobre el abismo sin protección alguna. De todas, todas, un enorme laberinto distribuido en siete pisos, totalmente irregular y sin planos.

Se dice que Sara, a pesar de no detener la obra y, por tanto, no permitir reposo en su propia vivienda, veía imágenes de indios y cowboys. El laberinto que era su hogar estaba destinado a confundir a los espíritus y ella misma dormía cada día en una habitación diferente... A pesar de ello, y aunque vivió varios años, dicen que su belleza se marchitó, que vivía angustiada y se sentía perseguida.

Actualmente, la mansión se puede visitar con un guía y cada viernes 13 y en Hallowen se permite la entrada a los intrépidos que deseen recorrerla con linternas...
Parasicólogos que han estado allí afirman que se oyen golpes, que hay puertas que se abren y cierran sin motivo aparente y que hay lugares extrañamente fríos.
Algunos se han perdido en ese laberinto sin sentido y todos afirman que no les inquietó perderse (tarde o temprano hallarían una salida) pero sí les puso la piel de gallina la sensación inequívoca de hallarse observados, de no estar solos.

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